Había una vez una biblioteca donde todos los libros eran cuidados con mucho mimo. Todos los inquilinos tenias sus cubiertas limpias y brillantes, y entre sus páginas no había ninguna marca ni doblez.
La vida en la biblioteca era tranquila y nunca pasaba nada nuevo y los días pasaban plácidamente.
Hasta que un día los libros se dieron cuenta de que había un nuevo habitante. En una de las mesas se encontraron un libro pequeño de oscuras tapas, sus paginas estaban muy desgastadas y su portada tenía los bordes raídos y sucios.
El pequeño libro intento presentarse a los demás, pero estos no querían escucharle, le dijeron que este no era su lugar y que quizá debería otra biblioteca.

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